IFD - IFR

2020 — 2026

¿En qué normas se concreta esta iniciativa?

En la Directiva (EU) 2019/2034, de 27 de noviembre de 2019, de supervisión prudencial de las empresas de servicios de inversión, conocida como IFD, y el Reglamento 2019/2033 de desarrollo, de la misma fecha, también conocido por sus siglas IFR (de Investment Firm Directive y Regulation, respectivamente).

La directiva y el reglamento recogen un nuevo régimen prudencial para todas las empresas de servicios de inversión (ESI).

Las ESI ya tenían un marco común con las entidades de crédito (Directiva 2013/36/UE y Reglamento (UE) n.º 575/2013), sobre todo para preservar la capacidad de estas en los ciclos económicos y proteger a depositantes y contribuyentes de su posible inviabilidad. Sin embargo, este marco general no se ajustaba a las ESI —que no tienen grandes carteras de préstamos ni aceptan depósitos— mientras que la IFD y el IFR adaptan los requisitos de supervisión prudencial a su realidad concreta.

¿Cuáles son las fechas clave?

Los nuevos requerimientos prudenciales que recoge esta regulación son exigibles a las ESI a partir del 26 de junio de 2021, aunque se concede un período de transición adicional para determinadas empresas hasta 2026.

Durante 2020, las ESI tendrán que comenzar ya a evaluar cómo se clasifican bajo el nuevo régimen. En este sentido, la CNMV ha enviado alguna comunicación a las entidades pidiéndoles que comiencen el análisis de impactos.

Sobre el periodo de transición, cinco años, hay que matizar que no es general. Según el considerando 32 del reglamento, el régimen de transición será para las ESI cuyos requisitos de fondos propios con arreglo al IFR sean más del doble en comparación con su requisito de fondos propios con arreglo al Reglamento (UE) n.º 575/2013 y la Directiva 2013/36/UE, que quedará limitado al doble en ese periodo.

¿A qué entidades financieras afecta?

A todas las ESI:

  • sociedades de valores,
  • agencias de valores,
  • gestoras de carteras, y
  • empresas de asesoramiento financiero.

¿Cuáles son los principales efectos?

Las nuevas normas influirán en gran medida en la forma en la que se clasifique una empresa de inversión, en función de su tamaño y del volumen de actividades.

Así, la nueva regulación prevé 3 clases o categorías de ESI:

  • clase 1, para las ESI sistémicas y más complejas,
  • clase 2, para las medianas y
  • clase 3, la de menor tamaño.

El considerando 17 del IFR especifica los requerimientos para las más pequeñas, en las que encajará la mayoría:

… por empresas de servicios de inversión pequeñas y no interconectadas debe entenderse aquellas que no negocian por cuenta propia ni afrontan riesgos derivados de la negociación de instrumentos financieros, no tienen activos ni fondos de clientes bajo su control, disponen de activos de menos de 1 200 millones EUR tanto en el marco de la gestión discrecional de carteras como de servicios no discrecionales (asesoramiento), tramitan órdenes de clientes inferiores a 100 millones EUR al día para las operaciones al contado, u órdenes de clientes inferiores a 1 000 millones EUR al día para los derivados, y tienen un balance inferior a 100 millones EUR incluidas las partidas fuera de balance y unos ingresos brutos anuales totales derivados de la prestación de sus servicios de inversión inferiores a 30 millones EUR.

Basándose en esa clasificación:

  1. Las empresas más grandes, que operan por cuenta propia y están autorizadas para prestar servicios de colocación sobre la base de un compromiso en firme, se clasificarán como instituciones de crédito y tendrán que obtener una licencia como tales.
    • Por tanto, estas entidades estarán sujetas al mecanismo único de supervisión y de resolución (SSM y SRM, de Single Supervisory Mechanism y Single Resolution Mechanism, respectivamente).
  2. Todas las demás ESI estarán sujetas a un nuevo régimen armonizado de la UE de requerimientos prudenciales y de remuneraciones.
  3. Asimismo, todas las ESI estarán sujetas a requisitos consolidados de capital y de otro tipo, con excepciones limitadas.

Las ESI tendrán que evaluar el impacto de la nueva regulación en sus licencias, capital y régimen de remuneración, ya que es probable que cambie respecto de la situación actual y que los nuevos requerimientos puedan ser, en ciertos casos, más onerosos. Por ejemplo, las empresas de la clase 2 estarán sujetas a requisitos de capital variable, requisitos a los que no estaban sometidas antes, por lo que tendrán que mejorar sus procesos de supervisión del capital en consecuencia.

El cambio más relevante sobre remuneraciones es que serán las entidades, y no el regulador, las que puedan fijar la ratio entre el componente fijo y el variable de las remuneraciones, dado que los ingresos de las ESI en forma de comisiones u otros por la prestación de servicios de inversión son muy volátiles.


Para seguir la evolución de esta iniciativa, consultar el apartado de documentos vinculados.

Si desea más información, no dude en contactar con finReg360 por cualquiera de las vías disponibles (ver pie de página).